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 Iniesta

El 2 de junio se llevarán a cabo las elecciones más grandes en la historia de México, ya que además de la Presidencia de la República y el Poder Legislativo federal, se renovarán nueve gubernaturas, incluida la jefatura de gobierno de la Ciudad de México, y se elegirán 1098 diputados locales, 1802 presidentes municipales, además de regidores, sindicaturas y cargos auxiliares.

Pero surge la pregunta, por quién votar.

Durante más de setenta años México fue gobernado por el PRI, cuyos líderes se caracterizaron por ejercer un poder absoluto al que manipularon y corrompieron a su antojo y si bien los mexicanos experimentaron beneficios durante algunas administraciones, la rapacidad y corrupción de los funcionarios que llevaron al país a fuertes etapas de crisis y a un paulatino deterioro.

Cansada la sociedad mexicana por el abuso extremo, en el año dos mil tomaron la decisión de sacar del poder a dicho partido. Claro, lo anterior se concretó gracias a una reforma constitucional que permitió la creación en 1990 del Instituto Federal Electoral, organismo autónomo cuyo objetivo ha sido organizar procesos electorales, libres, equitativos y confiables.

Así, en las elecciones del año 2000 el PAN se alzó con el triunfo en la Presidencia y generó amplias expectativas de que la situación del país cambiaría política, económica y socialmente.

Sin embargo, la corrupción de los funcionarios no cesó, además de surgir nuevos escándalos sobre los excesos en la Presidencia. Uno de los casos más reveladores fue el llamado “toalla gate”, derivado de la adquisición de 87 toallas a un precio de 440 dólares cada una.

En 2001 la cotización anual en promedio era de 9.3 pesos por dólar, de acuerdo con el Banco de México. Esto significa que en total se pagaron alrededor de 356 mil pesos por las toallas. Una cantidad excesiva, irresponsable y ofensiva para los mexicanos.

El escándalo no terminó ahí. Varios funcionarios, así como los hijos de Marta Sahagún se involucraron en diversos actos de corrupción.

A pesar de la decepción social por el gobierno panista, en el 2006 los mexicanos le dieron nuevamente su voto de confianza, ante el temor de que regresara el PRI y un PRD que no terminaba de convencer, por lo que Felipe Calderón llegó a la silla presidencial.

La corrupción continuó. Se ventilaron casos de sobornos que pagaron empresas extranjeras a funcionarios mexicanos a cambio de contratos millonarios.

El caso más emblemático fue el de Repsol, empresa española a la que pagaron millones de dólares por contratos que al final no cumplió, como fue el contrato para que incrementara la extracción de gas en la Cuenca de Burgos, la cual no sucedió y al final canceló el proyecto.

Y el panorama, al menos en el área de seguridad empeoró, ya que el gobierno federal le declaró la guerra al narcotráfico con la intención de terminar con los grupos delictivos. No fue así y la inseguridad se incrementó drásticamente.

Fue un engaño a los mexicanos porque años después se ventiló que el responsable de la seguridad, Genaro García Luna, se había vinculado con el narcotráfico, por lo que lejos de contenerlos les brindó protección y permitió su operación a cambio de grandes sumas de dinero.

Decepcionados y sin más opciones viables, en el 2012 nuevamente los ciudadanos optaron por elegir a un político priista cuya carrera fue impulsada por los medios de comunicación desde que fue gobernador del estado de México. Su carisma ante el género femenino contribuyó en gran medida para que triunfará en la elección presidencial.

Enrique Peña Nieto se adjudicó la victoria y el PRI regresó, con la promesa de que era un partido renovado. También fue una rotunda mentira porque continuo la corrupción en todo el espectro político.

Un caso emblemático que terminó con la esperanza de muchos mexicanos fue la llamada “Estafa Maestra”, la cual consistió en el desvío de más de 7 mil millones de pesos de varias dependencias, cuyos recursos debieron llegar a la población necesitaba.

Sin embargo, un año antes de que tomará posesión Peña Nieto, surgió un nuevo partido: Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), creado por uno de los máximos líderes sociales del país: Andrés Manuel López Obrador, quien renunció al PRD por diferencias con los líderes, partido que también fundó junto con Cuauhtémoc Cárdenas y Porfirio Muñoz Ledo.

La imagen y fuerza política alcanzada y las expectativas generadas lo llevaron en 2018 a la Presidencia de México.

Las promesas de terminar con la corrupción, de mejorar los sistemas de salud, la educación, entre otras, se vinieron abajo cuando se ventilaron casos de corrupción de varios funcionarios federales, así como de los hijos, familiares y amigos del Presidente.

El caso que mayor impacto generó fue el desvío alrededor de 9 mil 500 millones de pesos de Segalmex, cifra que superó a la “Estafa Maestra” de Peña Nieto.

Además, los servicios de salud empeoraron y la inseguridad cobró tal dimensión que el sexenio terminará como el más violento de la historia del país, con el mayor número de homicidios dolosos.

Hasta ahora todos los gobiernos mexicanos han corrompido de una u otra forma a las instituciones. Nadie es confiable porque el poder y el dinero los enferma.

Entonces, por qué candidato votar.

Desafortunadamente, los mexicanos no tienen opción porque cualquiera que llegue al poder abusará de él para sus propios beneficios como ha sucedido hasta ahora.

Publicado: 31/mayo/2024

Por quién votar en las próximas elecciones

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